Las tecnologías digitales han transformado de manera significativa los procesos de enseñanza y aprendizaje, ofreciendo múltiples posibilidades para enriquecer la práctica educativa. En este contexto, el profesorado se enfrenta al reto de seleccionar las herramientas más adecuadas, teniendo en cuenta el nivel del alumnado y los objetivos que se pretenden alcanzar.
En el ámbito de la educación musical, estas herramientas no solo facilitan el acceso a contenidos y recursos, sino que también permiten fomentar la creatividad, la motivación y la colaboración entre estudiantes.
Concretamente, herramientas musicales como BandLab permiten al alumnado crear sus propias composiciones y arreglos musicales. Además, se trata de una plataforma gratuita, accesible para todo el alumnado. 💻
En mi caso, utilizo esta herramienta como trabajo cooperativo a través de una propuesta que aúna la creatividad con el conocimiento de música clásica ya que los estudiantes tienen que elaborar una versión de un fragmento musical clásico, de su elección entre un abanico de propuestas, transformándolo sin perder la esencia de algún elemento musical original de la pieza, ya sea una melodía, ostinato, armonía, un leivmotiv, etc. Por tanto, se pueden añadir elementos nuevos que transformen el fragmento musical original con un estilo de música completamente nuevo. 𝄞
El hecho de establecer como punto de partida un material existente me permite trabajar diferentes objetivos al mismo tiempo.
Por otro lado, el uso de BandLab en el aula supone una oportunidad para el desarrollo del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) que ha adquirido un papel relevante en las metodologías activas innovadoras. El ABP prioriza el protagonismo de los estudiantes promoviendo la autonomía, la investigación y el aprendizaje cooperativo.
Debido a las posibilidades que ofrecen las herramientas digitales, autores y autoras han investigado sobre el estudio musical a través de medios digitales, introduciendo BandLab en experimentos de la Educación como los de Hamilton (2021).
Otros autores también se han interesado en la utilización de esta herramienta en clase destacando las posibilidades relacionadas con el incremento de la creatividad musical, la motivación y la cooperación entre estudiantes (Pascual Moltó 2021) y han hecho uso también de BandLab en sus clases de música (Fick y Bulgren (2022).
Sin embargo, a pesar de las oportunidades que ofrecen estas herramientas, hay que tener en cuenta los desafíos que plantea su uso como la necesidad de formación docente en competencias digitales, la gestión del tiempo en el aula y las desigualdades en el acceso a la tecnología.
